sábado, 14 de julio de 2012

Esbeltas alfareras

Avispa alfarera (Sceliphron destillatorium)
En las primeras y frescas horas de los calurosos días de julio, la avispa alfarera se afana en construir su nido y aprovisionarlo de alimento para su futura prole. No son avispas que ataquen a los humanos a pesar de sus aspecto terrible y sus colores aposemáticos (negro y amarillo). Pero si es un temible enemigo para otros artrópodos como moscas, chinches, libélulas, escarabajos, arañas... y por su puesto para las larvas de éstos.

Estas avispas, Sceliphron destillatorium, pertenece a la familia de los Esfécidos. De todas las familias de avispas solitarias este es, con mucho, el mayor, representado en Europa por cientos de especies. Comparte con los Pompiloideos el nombre vulgar de avispas terreras, zapadoras o alfareras, aunque no todas ellas excavan, algunas hacen sus nidos en tallos huecos y en lugares similares.

Muchas de estas especies son fácilmente reconocibles por la forma de sus abdómenes, muy delgados en  la parte anterior y terminados en una "maza". En muchas especies la parte central del abdomen es amarilla.

Al igual que otras avispas alfareras, estas construyen sus madrigueras antes de tener la presa. La madriguera puede tener un cuello estrello y se ensancha hacia el fondo para formar una cavidad en forma de vasija. Cuando está completa, la avispa la cierra y se eleva volando alrededor para obtener referencias de su situación. Después parte en busca de una oruga (siempre una no peluda) que paralizará y arrastrará o transportará volando de nuevo hasta el nido. Una vez llevada al nido la oruga, pone sobre ella un huevo y después se retira cerrando la entrada del nido con un grano de arena o una tapadera de barro. La avispa joven se alimenta de la oruga y emerge en el verano siguiente. Estas especies presentan un ligero avance hacia la conducta social puesto que la hembra progenitora repone varias veces la comida de las larvas. A menudo atiende a varias larvas en madrigueras diferentes.

martes, 29 de mayo de 2012

Viento amarillo

Pino piñonero (Pinus pinea)
El pino piñonero (Pinus pinea) es un árbol muy abundante en Sierra Morena. Esta especie, al igual que todas las coníferas, se encuadra dentro de las plantas anemógamas, es decir, utilizan el viento como método de polinización. Esto hace que a principio de mayo, toda la Sierra Morena se vea inundada de un denso polvo amarillo limón, consecuencia de la polinización sincrónica de todos los ejemplares, alcanzando los 200-350 gramos de polen por metro cúbico. Aunque no es de las especies que causan más alergia, si es una especie que carga mucho el ambiente y en zonas de pinares la atmósfera se hace en algunos casos irrespirable.

Las coníferas son plantas gimnospermas que producen semillas en conos femeninos ( piñas o gálbulos), formadas por escamas dispuestas alrededor de un eje. Los conos femeninos contienen sobre las escamas exteriores una o varias escamas portadoras de óvulos. Estos, tras la fecundación, se transforman en semillas. El polen se encuentra en los conos masculinos que nacen al final de las ramas jóvenes del año, generalmente en invierno y maduran durante los meses de la primavera. Los conos masculinos son más pequeños ya que pueden tener entre 2 y 12 mm de longitud. En los árboles más primitivos están aislados o poco reunidos , mientras que en las especies mas evolucionadas, como los pinos, forman una especie de racimo. Cada cono consta de una serie de escamas que contienen cantidades ingentes de polen en primavera. Al mover las ramas de las coníferas, si las flores están maduras, producen una nube de polen.

La polinización se efectúa a través del aire ( Polinización anemófila) por eso la mayoría de las semillas de las coníferas contienen extensiones en forma de ala, que facilita el planeo por el aire. La mayoría de las especies son monoicas, es decir presentan las estructuras reproductivas en el mismo árbol, aunque también tenemos otras especies que son dioicas como las Araucarias, con unos árboles masculinos y otros femeninos.

Las coníferas son plantas leñosas. La mayoría presentan la forma de árboles, aunque existen bastantes arbustos. Sus hojas suelen tener la forma de agujas o escamas y son perennes, excepto las del genero Larix y Taxodium que son caducas. Las hojas del género Agathis y algunas especies de Podocarpus y Araucaria son ovadas y las de los géneros Sequoia y Metasequoia son lanceoladas.

Existen aproximadamente unas 575 especies de coníferas. Aparecieron sobre la tierra hace unos 300 millones de años en el periodo Carbonífero y se fueron formando a lo largo del Mesozoico, que es la era que comprende entre hace unos 250 y 65 millones de años. Se cree que a principio de la Era Terciaria, es decir hace unos 65 millones de años, ya existían las especies actuales.

Fueron extremadamente importantes en el pasado ocupando zonas que hoy en día están dominadas por las angiospermas. Su poca capacidad de adaptación al aumento de temperatura que progresivamente ha ido experimentando nuestro planeta les ha relegado principalmente a las zonas más frías, donde forman grandes bosques hoy en día todavía en lugares donde las mayoría de las plantas con flor no se han podido adaptar.

Aunque el número de especies de coníferas sea muy bajo comparándolas con las angiospermas, su elevada cantidad en algunas zonas del mundo, así como su importancia económica dentro de la producción de madera y pasta de papel, las convierte en un grupo muy conocido.

martes, 3 de abril de 2012

La manzanilla

Manzanilla común (Matricaria chamomilla)
De sobra conocida por todos, la manzanilla (Matricaria chamomilla) nos proporciona, a los pueblos mediterráneos, la infusión por excelencia, infusión que posee importantísimas propiedades medicinales. La flores o capítulos florales de la manzanilla contienen sustancias que son las responsables de que sea digestiva, corte las náuseas y los vómitos, facilite la expulsión de los gases y calme los espasmos estomacales e intestinales. Cuentan que a los emperadores romanos gustaban de tomar esta infusiones de manzanilla, teniendo un servicio especial para su suministro.
La manzanilla es una planta herbácea anual, ramificada, con un tallo de hasta 70 cm de alto, tallos erectos y ramosos, y de fuerte olor aromático. Las hojas, de color verde intenso, son alternas y con estructura pinnada. Las ramas secundarias terminan en un capítulo floral redondo de color amarillo y con lígulas (pétalos) radiales blancos; estas surgen erectas cuando son jóvenes y caen hacia atrás cuando madura la flor. El disco floral, primeramente convexo y cónico después, contiene numerosas flores amarillas de corola tubular. El receptáculo es hueco y cónico. El fruto es una aquenio (pipa) arqueado.
La manzanilla común crece espontáneamente a finales de marzo en campos incultos, linderos y caminos. Florece en abril y se suele recolectar, para el consumo, a finales de mayo.
La manzanilla común tiene propiedades digestivas: calma las náuseas y vómitos, pudiéndose utilizar, también, en caso de digestión  pesadas, empachos, gases, espasmos intestinales y cólicos de vesícula; propiedades analgésicas: calma los dolores de cabeza y algunas neuralgias; propiedades dermatológicas: puede utilizarse para tratar heridas, úlceras e infecciones de la piel, también, en caso de erupciones y eccemas; propiedades antibacterianas: en forma de colirio, se emplea para curar la conjuntivitis; propiedades traumatológicas: el aceite de manzanilla común se usa para tratar las contusiones, las tortícolis, los dolores reumáticos y el lumbago.
Los principios activos de la manzanilla son esencias, flavonoides, cumarinas y taninos.

Importante:  algunos creen que las hierbas no tienen efectos secundarios y son mas sanas que la medicina farmacológica. La medicina natural con hierbas y productos naturales no se deben utilizar a la ligera y sin prescripción facultativa, pues algunas pueden llegar a ser contraproducente e incluso peligrosas. Por ejemplo, las mujeres embarazadas no deben abusar de la manzanilla pues esta tiene acción uterotónica.