viernes, 30 de marzo de 2012

Zapadores

Abejorro (Bombus lucorum) sobre flores de ciruelo (Prunus domestica)
Al igual que las abejas meliferas, los abejorros pertenecen a la familia Apidae. Estos himenópteros grandes y peludos son habitualmente del género Bombus. Casi siempre son negros con una mayor o menor cantidad de bandas amarillas y blancas. Son insectos sociales y habitualmente construyen sus nidos bajo tierra, aunque algunos anidan en la vegetación densa y en la hojarasca de la parte baja de los setos y lugares similares. 
Las hembras o reinas fecundadas son las únicas que sobreviven al invierno y el ciclo vital de los abejorros es muy similar al de las avispas. La reina o hembra sale del estado de invernación en primavera y busca un lugar adecuado como una madriguera de ratón. No se precipitan para iniciar el nido, la hembra espera que haya suficiente flores para poder alimentar a su descendencia, y pasa gran parte del tiempo descansando. Recoge hierba seca y musgo para el nido y le da forma de bola ligera. Entonces el abejorro hembra, realiza un vuelo en busca de una carga de néctar y polen. Al volver al nido, la abejorro reina confecciona un trozo pequeño de "pan de abeja" con el néctar y el polen y lo coloca en el centro del material  de anidación. Después pone hasta una docena de huevos en esta placa y los rodea de una pared de cera que produce en glándulas especiales del abdomen. Además coloca sobre la celda un tejado de cera y confecciona así mismo una vasija de cera en la que almacena miel para mantenerse ella y su descendencia durante el mal tiempo. La hembra se coloca sobre la celda y mantiene los huevos templados. Éstos eclosionan en el transcurso de una semana y las larvas crecen rápidamente sobre el "pan de abeja". La hembra irá añadiendo alimento poco a poco y en quince días, aproximadamente, los abejorros jóvenes habrán pupado y están preparado para emerger y continuar el ciclo. En las especies que tienen castas, los nuevos abejorros son todos obreras y serán las que se encarguen de las tareas de alimentación del resto de la nidada. 

jueves, 15 de marzo de 2012

¡Esas eternas trabajadoras!

Abeja de la miel (Apis mellifera) sobre flores de ciruelo (Prunus domestica).
Otro indicio de que ha llegado la primavera es la aparición de los insectos y sobre todo de las abejas con su incansable trabajo de flor en flor.

Las abejas pertenecen a la familia Apidae, todas se alimentan de polen y néctar y crían a los jóvenes con la misma dieta. Se diferencian de las avispas  en este aspecto ya que los jóvenes de éstas son alimentados completamente con dieta carnívora. Las abejas son polinizadores muy importantes de muchas flores. Aunque la alimentación de las abejas hace que el órgano bucal más desarrollado sea la lengua (glosa) todavía conservan poderosas mandíbulas que emplean principalmente para construir las celdas de la colmena, cortando a menudo madera y hojas en este proceso.

El cuerpo de la abeja esta cubierto por un denso "pelaje" plumoso, a este se adhiere muy bien el polen, es común ver abejas completamente cubiertas de amarillo debido al polen que van recogiendo mientras van de una flor a otra. Aparte de estos pelos las abejas obreras poseen equipos de transporte de polen, sea en las patas posteriores o en la parte inferior del abdomen. Este equipo consiste en un cepillo de pelos al que se adhiere el polen cuando es cardado periódicamente del cuerpo. Los cestillos del polen formados en las tibias posteriores son estructuras bastantes complejas. La superficie externa de la tibia es lisa y brillante pero por ambos lados está bordeada por pelos robustos, curvados que forman una jaula flexible o cestillo. Las patas anteriores cardan el polen del cuerpo y después, humedecido, pasa a las patas posteriores donde es empaquetado en los cestillos. De esta forma se puede transportar una buena cantidad de polen y es una visión corriente el ver a las abejas que regresan al nido con los cestillos colmados de polen amarillo.

Las abejas melíferas (Apis mellifera) es probablemente el insecto más amplia y profundamente estudiado en el mundo y se han escrito largos y numerosos libros sobre su comportamiento social y sobre las formas maravillosas que tienen las obreras de comunicarse unas con otras y transmitirse información sobre las buenas fuentes de néctar. No es un insecto nativo de Europa, aunque vive en muchos países desde hace mucho tiempo. La naturaleza perenne de las colmenas de abejas sugiere que procede de partes más cálidas, probablemente de Sudáfrica.

Existen tres castas: reina, zánganos y obreras. La reina no hace nada del trabajo doméstico o de la recolección de alimentos debido a que nunca funda una colonia ella sola, siempre va a una colonia existente o incluso se lleva consigo algunas obreras para empezar una colonia nueva. Por lo tanto la reina no tiene cestillos del polen ni glándulas de cera para construir celdas y tiene la lengua más corta que las obreras con lo cual no podría alimentarse ella sola.

Los panales lo suelen hacer en huecos de arboles, rocas, o en oquedades del terreno. Los panales están formados por celdas perfectamente exagonales. Cada una de las celdas se emplea para criar a los jóvenes y para almacenar polen y miel. Las celdas de los zánganos tienden a ser ligeramente mayores que las celdas normales de incubación y se sitúan principalmente cerca de los bordes del panal. Habitualmente se ponen los huevos en ellas hacia los fines del verano y el tamaño de las celdas estimula de alguna manera a la reina a poner huevos no fertilizados, productores de zánganos. Las celdas de la reina son cámaras irregulares cónicas que cuelgan hacia abajo de los bordes del panal. Son producidos cuando la colonia está próxima a emjambrar o cuando las obreras sienten que la reina está declinando. Los huevos que se ponen en las celdas de las reinas son exactamente los mismos que los que se ponen en las celdas de las obreras y el futuro del huevo es controlado por las obreras. Durante los tres primeros días de su vida todas las larvas de abeja son alimentadas de jalea real, una secreción rica en proteínas de las glándulas salivares de las obreras. Después de esos tres días, las larvas destinadas a ser obreras son alimentadas de néctar y polen, pero las reinas en ciernes continúan recibiendo jalea real. Lo que hace reina a una larva no es la constitución genética sino la alimentación, cualquier larva puede llegar a ser reina. La primera nueva reina que emerge mata con su aguijón a sus rivales y después parte en su vuelo nupcial. Normalmente vuelve a su colmena y las obreras matan a la vieja reina.

Una colonia bien establecida puede contener más de 50000 abejas, casi todas obreras. La reina vive durante varios años, pero las obreras y los zánganos son de vida breve, no suelen durar más de unas semanas, sobre todo en verano cuando hay mucho trabajo. Los zánganos son expulsados en otoño y mueren al poco tiempo.

Todas las especies de la familia Apidae poséen aguijón venenoso, pero a diferencia de las avispas, el de las abejas tienen los bordes serrados y cuando se clavan se queda inserto en la víctima y la abeja muere pues pierde parte del abdomen. Su veneno no es mortal pero la picadura de varias abejas a la vez puede ser muy peligroso.

jueves, 8 de marzo de 2012

Volverán las oscuras golondrinas.....

Nido de avión común (Delichon urbica)
Como decía el famoso poema de Gustavo Adolfo Bécquer, "Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar...". Estamos en la época del regreso de las golondrinas, realmente vuelven golondrinas, aviones y también los vencejos. En Andalucía, al igual que en todo el mediterráneo, el retorno de estas especies representa el final simbólico del largo invierno.
Las familias Hirundinidae (golondrinas y aviones) y Apodidae (vencejos) son prácticamente cosmopolitas, presentándose en hábitats abiertos desde el nivel del mar hasta la alta montaña, desde bosques hasta zonas de cultivos.

Todas estas especies son insectívoras, alimentándose mientras vuelan, aunque hay algunas especies de golondrinas que también comen algunas semillas y bayas (bayas de laurel) cuando hace frío y escasean los insectos. Tanto golondrinas, aviones como vencejos comen una gran variedad de insectos, pero algunas se especializan en los de un tamaño o tipo particular. Las golondrina común prefiere insectos grandes como abejorros, moscardones aunque también captura pequeñas moscas, mosquitos y  hormigas. El avión común prefiere moscas, mosquitos y pulgones. El avión zapador insectos más pequeños y efímeros. El vencejo es más generalista en cuanto a su alimentación.
El comportamiento de alimentación de estas especies cambia con la meteorología. En tiempo frío y húmedo (final del invierno), cuando los insectos voladores son escasos y tienen más dificultad para encontrarlos, las golondrinas, por ejemplo, pasan mas tiempo volando y alimentandose. Los pocos insectos activos cuando hace mal tiempo están al nivel del suelo o sobre el agua, por eso a principio de marzo es más típico encontrar las golondrinas, aviones y vencejos haciendo vuelos rasantes sobre nuestras cabezas. Hay refranes populares que afirman que el tiempo será bueno cuando las golondrinas vuelan alto y malo cuando van bajas. Esto realmente es cierto para el avión común, zapador y vencejos, que se alimenta muy alto cuando hace mucho calor, pero no es así para la golondrina pues se alimenta cerca del suelo independientemente del tiempo. Los componentes de estas dos familias, suelen acarrear varios insectos a la vez para sus pollos, comprimiéndolos en una bola que guardan en la garganta.  Pueden llevar comida a su prole hasta 400 veces al día, lo que puede suponer entre unos 8000 y 9000 insectos al día.

Tanto los individuos de la familia Hirundinidae como Apodidae normalmente retornan cada año a su antiguo lugar de nidificación, llegando antes los individuos más viejos. Sin embargo, las aves del primer año se suelen dispersar, aunque permanecen a pocos kilómetros del lugar que las vio nacer. Con frecuencia vuelven a usar los nidos antiguos reparándolos con barro fresco. Estas especies suelen vivir entre 4 y 6 años, cuando la pareja progenitora muere suelen ocupar sus nidos algunos de los hijos.
No todas las especies construyen nidos de barros, algunas especies como el avión zapador aprovecha agujeros naturales en la roca. Lo que si es curioso es que cada especie, de las que construyen nidos de barros, lo hace de una manera característica. La golondrina común y el vencejo hacen un nido en forma de copa sin cerrar, la golondrina dáurica hace un nido de barro en forma de vasija con un largo túnel, el avión común  un cuenco completamente cerrado con una abertura sin túnel......

Estas especies han disfrutado durante siglos de una armoniosa asociación con el hombre, nidificando dentro o encima de sus casas y otros edificios. Dado que comen insectos son aves populares  y beneficiosas. Nosotros, en mi casa, desde hace varios años tenemos dos nidos de avión común. Es muy gratificante ver todos los años como vuelven. Debemos de hacer un gran esfuerzo por cuidar estas especies y proteger sus nidos.